El color forma parte de cada momento de nuestras vidas. No sólo porque lo vemos, sino porque además lo sentimos y hasta es capaz de afectar nuestros estados de ánimo o las sensaciones de bienestar o incomodidad.
La sensibilidad que en las personas se desarrolla a partir de la visualización de un color depende por supuesto de distintos factores, entre ellos el social, el cultural y el antropológico. De ahí que, en realidad, no exista un verdadero "código universal" de significados de los colores, aunque sí podemos clasificarlos en distintos grupos según las ondas electromagnéticas que emiten y de acuerdo a los significados que se les atribuyen en cada cultura.
Los colores pueden desencadenar sensaciones y estados de ánimo, y así es que con determinadas combinaciones es posible crear en los distintos ambientes las atmósferas más variadas.
Algunos colores estimulan, otros calman, o transmiten sensación de frío o calor, de amplitud o de pequeñez. En muchas ocasiones ni siquiera somos conscientes de estos efectos; sin embargo siempre convendrá tenerlos en cuenta a la hora de elegir la paleta para los distintos ambientes de una casa, considernado por supuesto las actividades que se desarrollen en cada uno de ellos.
Existen muchas investigaciones sobre la influencia de los colores en la vida anímica, y los científicos están cada vez mas convencidos de que éstos pueden ser utilizados para mejorar el humor y crear un mayor bienestar. Es que cada color tiene una vibración que, actuando en ciertas áreas del organismo, puede ser capaz de regular ciertas sensaciones de la mente y provocar distintas reacciones emocionales. Algunos estudios han sugerido incluso que las personas no solo "ven" el color sino que, más bien, lo "experimentan".

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