Los colores activos son los considerados cálidos -amarillo, anaranjado, rojo y sus derivados- y son capaces de estimular la energía, además inspirar sensaciones positivas y dar confianza y extroversión.
Los colores pasivos, entre los que se encuentran los azules y violetas, de tonalidades más frías, transmiten paz, tranquilidad y calma.
Los colores neutros trabajan junto a los demás colores para dar junto a una armoniosa transición entre las diferentes tonalidades. Entre ellos se encuentra los blancos, los grises y los beiges.
La clasificación cromática que se puede realizar a partir de los valores sociales de la cultura occidental atribuye a cada color distintas cualidades:
AMARILLO:
Es el más luminoso, el más cálido y ardiente. Por eso da fuerza, aumenta la energía y puede llegar a ampliar el tamaño de un cuarto. Es incluso recomendable para mejorar un estado anímico apagado.
BLANCO:
Usar el blanco es una gran idea para iluminar el hogar. Si bien es en la decoración es bastante tradicional, también es cierto que está de nuevo en la cima de las tendencias. Por lo demás, el blanco unifica y da vida al resto de los colores.
NEGRO:
Da una sensación de autoridad y demuestra disciplina. En decoración debe emplearse con sumo cuidado, ya que su presencia excesiva puede llevar a estados de fatiga y pérdida de la vitalidad. Pero si se usa con buen criterio confiere una gran elegancia.
ANARANJADO:
Tiene la luminosidad del amarillo y la excitación del rojo, además de una fuerza activa, radiante y expansiva. El anaranjado realza el mobiliario y da a los ambientes una sensación de calidez, binestar y recogimiento. También estimula el apetito y la conversación.
ROJO:
Simboliza en nuestra cultura alarma, fuego, pasión y sangre, aunque también connota calidez y vitalidad. Por supuesto debe utilizarse con mucha prudencia debido a la sobre excitación que pueda causar.
VIOLETA:
Es cada vez más popular, debido a que se lo relaciona con el amor. Se usa en dormitorios y salas de estar para conferirles un aire de serenidad. Brinda además confort y crea misterio.
AZUL:
Refleja, refresca y por lo general inspira tranquilidad y armonía. Un cuarto pintado de azul claro parecerá más luminoso y fresco. Pero el azul intenso puede dar lugar a un ambiente sobrio.
Es a través de estos significados que se genera todo un lenguaje con el que expresar ideas, sensaciones y también. De aquí en más, solo resta atreverse a jugar con ellos y combinarlos.
Fuente: 100 ideas para decorar con color - Especial Revista Living

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