



Espacio dedicado al diseño y la decoración con estilo romántico. Restauración de muebles y reciclado de objetos






El pie de lámpara original era de hierro pintado con esmalte sintético blanco y salpicado con acrílico lila y en el centro tenía un detalle de hilo sisal. La pantalla era de tela color natural.
Fue aquí donde decidí retocarla un poco, en primer saqué todos los restos de la pintura anterior y cambié el color original de el pie de lámpara por un color aluminio. Luego a la pantalla la forré con tela estampada y le agregué un detalle de cinta bies al tono en el borde superior e inferior.
Aquí les muestro el modelo terminado, con vista de día y con vista de noche, espero que les guste.


Limpieza: el hierro se alea con distintas cantidades de carbono para hacer hierro colado, hierro forjado y acero. Y todos corroen fácilmente en condiciones húmedas. Es por esto que deben limpiarse con alcohol desnaturalizado mejor que con agua y un poco de detergente neutro. La corrosión del hierro forma una costra marrón rojiza que, si no se vigila, atraviesa el metal destruyendo el objeto. Las manchas de herrumbre mas superficiales pueden eliminarse con estropajo de aluminio fino (grado 00/00), o con la parte áspera de una esponja de fregar y unas gotas de aceite lubricante. O la utilización de un producto profesional de fácil utilización como lo es un removedor de pintura.
Eliminar la corrosión: comprobar que la corrosión no esté comiendo la decoración cincelada, tan frecuente en el acero. Si la tuviera, hay que frotarla con cuidado con un trapo. Si no surtiera efecto o la corrosíon estuviera mas avanzada, habrá que emplear soluciones químicas mas drásticas. Existen cepillos de cerdas metálicas de distintos grosores que son muy útiles como complemento a esta limpieza. Los de cerda de bronce son los más suaves y no arañan. Además se van adaptando a los perfiles.
La protección básica: el metal se puede proteger, antes de aplicar el acabado, con 2 productos anti-corrosión: el minio transparente, que es una laca que se aplica a brocha y que aisla profundamente o bien con barniz incoloro especial para metales. Una vez limpios, el hierro y el acero se pueden cuidar simpelmente con cera o aceite. El encerado consiste en la aplicación de capas finas de cera microcristalinas, protegiendo el hierro contra la corrosión y la herrumbe. La cera se puede dar en casa perfectamente, aplicándola con un trapo suave o un cepillo blando y con movimientos circulares. Se trabaja en áreas pequeñas, sacando brillo antes de que se seque. Si se seca y se queda demasiado dura, elimarla con un trapo mojado en alcohol y volver a repetir el encerado.
Otros acabados: si quieres un efecto diferente al natural, hay otros acabados interesantes: el aceite de linaza purificado: que es el más acertado en caso de querer dar otro tipo de acabado que repela totalmente la humedad, se aplica con un trapo e inmediatamente se frota la superficie para que quede bien esparcido y con lustre. La crema de grafito: excelente para una bella presentación decorativa interior de hierros forjados. Se aplica con un pincel, lustrándose después de seco con un trapo o bien con un cepillo. Se consigue así un brillo aterciopelado con reflejos de acero (a causa del grafito) que realza los objetos antiguos mucho mejor que la pintura negra. Los pulimentos habituales: en el caso de que el hierro estuviera pulido, se puede aplicar un pulimento y sacar brillo sin más. Se da con un trapo suave o un cepillo de cerdas blandas, con movimientos circulares suaves, sin ejercer presión en zonas caladas o muy finas que puedan romperse o doblarse: sacar brillo con un paño suave.
Y ojo!! si la corrosión mancha otros materiales como la madera, no deben aplicarse los mismos tratamientos. Sí es adecuada sin embargo la lana de acero y la protección con cera o con aceite,pero en ningún caso se aplicará minio a la madera ni crema de grafito.
Almacenamiento: los objetos metálicos no deben empaquetarse ni guardarse nada más limpiarlos. Dejarlos uno o dos días en un lugar seco y sin polvo para eliminar cualquier rastro de agua. El sitio ideal es aquel que mantiene una humedad entre el 45 y el 55 % y la temperatura alrededor de unos 20ºC. En caso de guardar los muebles en bolsas no las precintes, ya que pueden acumular dentro la humedad, lo que provocaría oxidaciones y corrosiones. Si la pieza es grande, guardarla sobre planchas de corcho o madera - para protegerla de los suelos húmedos - cubrirla con plásticos agujereados. No se debe guardar objetos que hayan empezado a corroerse. Sólo si la oxidación permanece estable no dañar los materiales almacenados.
Cómo reparar fracturas: la soldadura es la forma más adecuada de restaurar fracturas, siempre que lo haga un profesional y no un aprendiz. Un tratamiento erróneo puede dañar la pieza irremediablemente y arrebatarle su valor histórico, en el caso de que tenga una cierta antigüedad.